Carta a un padre muerto

Paso el día bajo la lluvia recordando cuanto extraño tus abrazos, cuánta falta me hacen tus caricias y tus palabras de aliento. Todo daría ahora por tenerte una vez falled1más en casa, para poder abrazarte y expresarte cada uno de mis sentimientos. Eres mi padre, el más grande del mundo, el más perfecto de los hombres y así es como quiero ser cuando crezca porque tú eres mi ejemplo a seguir y por más que ya no pueda verte, aún sueño contigo, aun te recuerdo cada día. Por más que te hayas ido y no te tenga, todavía puedo pensar en los momentos que pasábamos juntos, en las miles de enseñanzas que me dejaste.

Pienso que por ti hubiera dado mi vida, pero aquí estoy en esta triste soledad que me desespera de pensar lo importante que eras para mí, la falta que le haces a mi corazón y todos los “Te quiero” que me faltó decirte, todos los abrazos que al fin de cuentas no te he dado. Tengo muchas ganas de verte ahora y si cierro los ojos a veces lo consigo, es difícil continuar mi incierta vida sin la guía que me ofrecían tus palabras, los consejos que siempre eran precisos y sobre todo el aliento que me ayudaba a enfrentar mis miedos más grandes.

Pensando en ti me vuelvo nuevamente un bebé porque me acuerdo de cómo me cuidaste cada vez que temí a la oscuridad, así como también todas las veces que de tu mano pude a travesar esta oscuridad para salir a la luz que no podía encontrar sin tu ayuda. Ahora que no estás es todo muy distinto y es momento de seguir mi vida. Sin embargo, no puedo olvidarte de ninguna manera y realmente nunca lo haré.

fesDejaré esta carta bajo la almohada para el viento la lleve contigo, sé que vendrás a leerla y en tu corazón quiero que se guarden todas las palabras que siempre soñé con decirte, pero ahora es demasiado tarde para hacerlo. Te amo papá! Más que a nada en este mundo y por eso me duele tu partida. Debo ser fuerte y luchar con la fuerza que me enseñaste a encontrar, por eso me despido de ti con todo el amor que te tengo y espero volver a soñar contigo.